jueves, 17 de septiembre de 2009

“KALLAWUAYAS” Médicos del Altiplano




Desde los tiempos más remotos nuestros originarios de toda América del Sur aprendieron mucho de la naturaleza llamada también “Pachamama” la cual nos provee de alimentos como también de Plantas Curativas.

Los Kallawallas viven en el Valle de Charazani en Bolivia que se encuentra a 260 Km. al noroeste de la ciudad de La Paz muy cerca bordea gran parte del Lago Titicaca y la Cordillera de los Andes; las lenguas más habladas en ese territorio son el aymara y el quechua.
Estos médicos del altiplano son sabios conocedores de las “Plantas Curativas”;
visitan las casas más lejanas situadas entre las montañas para socorrer a quienes lo necesitan por lo general la gente que ellos curan a veces no tienen con que pagarle, son personas muy pobres que viven del pastoreo y la agricultura.

Sus conocimientos fueron adquiridos de generación en generación y no todos los hijos de Kallawallas lo adquieren fácilmente ya que es un don que les ofrece la naturaleza.
Su vestimenta es muy colorida y consta de un chullo o gorrito de lana con o sin sombrero, pantalones y sandalias, un poncho para protegerse de las inclemencias de los vientos y el frío montañoso, también llevan consigo un bolso colorido entrecruzado en la espalda donde llevan sus plantas medicinales. Nunca se separan de su bolso lo mantienen siempre muy cerca de ellos.

Cuando se les presenta una enfermedad en donde las plantas medicinales no logran curar al enfermo, recurren a un ritual que consta de varios elementos entre ellos un feto de llama, vino, hojas de coca, frutas y plantas aromáticas que se utilizan en agradecimiento y petición de la cura del enfermo a la Pachamama.
El ritual comienza enterrando el feto de llama como alimento a la madre tierra, lo demás es colocado delicadamente enfrente de ellos y son quemados como ofrenda. Proclaman a la pachamama, al sol y a la luna, el enfermo se levanta sano al día siguiente.

Ellos realizan sus visitas a pie hacia las casas más alejadas de las montañas sin recibir nada a cambio ellos sienten que es una misión que la naturaleza les ofrece y deben cumplirla. Generalmente una o dos veces al año ellos viajan al Machupichu donde renuevan sus energías y el don que la naturaleza les ha otorgado.

Bibliografía :

“Chincanqui : kallawaya agitador.- Vázquez Zuleta, Sixto.- Humahuaca : ICI, Instituto de cultura indígena, 2006

De mi autoría para compartirlas con ustedes

Jacky

2 comentarios:

Rumy dijo...

Hermoso pueblo!!! ancha sumaj charazany manta...jaylli kallawayas!!!

Anónimo dijo...

Thanks for this

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